| PACTO ESCOLAR: TEMA URGENTE Y DELICADO |
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| Escrito por Coordinación |
| Viernes, 15 de Enero de 2010 10:14 |
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PACTO ESCOLAR: TEMA URGENTE Y DELICADO 17 de enero de 2010 Desde hace algún tiempo se habla de la existencia de contactos para un posible acuerdo sobre educación. La noticia es a todas luces positiva y esperanzadora, sobre todo si pronto se convierte en realidad. Como no sabemos todavía el contenido de tal pacto, me atrevo a hacer alguna reflexión sobre el hecho mismo, sin entrar, como es lógico, en su contenido. De cualquier forma, el sólo hecho de intentarlo merece que le demos la bienvenida. Pero, ante un asunto de tanta trascendencia, me parece que sería bueno que la sociedad se interesara y, de modo pacífico y claro, alzara su voz sin descalificaciones de mal gusto, pues nos jugamos mucho en ello. Una educación de calidad es el mejor antídoto contra cualquier clase de crisis. El futuro de la sociedad, más que en la economía, está en la educación. La pasividad social puede ocasionar un mal irreparable. Suscribir un pacto en materia educativa entre los partidos políticos, sin tener en cuenta previamente otros estamentos, me parece que es, como vulgarmente se dice “empezar la casa por el tejado”. En este tema, hay que dar antes otros pasos que son imprescindibles: primero; que hablen “los que deben”; después, “los que saben” y, por último, con exquisito respeto a los anteriores, den actuar “los que pueden”. Los padres son “los que deben”, A ellos, y sólo a ellos, les asiste el derecho fundamental de la educación de sus hijos. Y, en este primer paso, se ha de respetar no sólo la voluntad de los padres respecto a los contenidos que se enseñan, sino también el ámbito en el que se imparten determinados temas, sobre todo en lo que se refiere a la formación religiosa y moral. Los profesionales de la enseñanza y los políticos deben elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, no para los hijos de los demás. Los que seguimos de cerca el mundo de la enseñanza sabemos que este primer paso se quebranta con más frecuencia que lo que sería de desear. Oídas las familias, es necesario oír a “los que saben”, que son los docentes. Nadie mejor que ellos sabe lo que necesitan nuestros Centros educativos. Todo no está en proveerlos de medios informáticos o pistas polideportivas. El profesor debe sentirse considerado y respetado por los alumnos, por los padres y por la Administración. Cualquier profesor, con poquísimas excepciones, es un profesional que sabe la importancia de su trabajo: es necesario que la materia que imparte tenga un contenido serio, no ideológico, y se le reconozca su importancia. Por último, hemos de referirnos a “los que pueden”. Estos son los responsables políticos. Su importante y difícil papel es dar cauce legal a lo que los primeros piden por el derecho que les asiste y los segundos opinan por su conocimiento del tema. Deben hacer política, en el sentido más noble de la palabra; no ideología. Comprendo que llevar a cabo este proyecto es realmente laborioso. Pero obviarlo nos puede llevar de hecho, más o menos solapadamente, a un totalitarismo educativo. Y esto es lo que se ha de procurar si queremos un pacto educativo estable. Francisco Rubio Miralles Delegado Episcopal de Enseñanza |


